TUCUMÁN. Con algunos miembros de la comunidad educativo pastoral pensamos: ¡A templo nuevo, pesebre nuevo!
Así es que, con un grupo de docentes y empleados de la casa nos pusimos a hacer algo diferente para ornamentar nuestra Parroquia en este tiempo navideño. Conseguimos dos maniquíes y los fuimos desarmando hasta lograr una posición adecuada; luego les colocamos alambre de gallinero y tela encolada para darles más forma y los pintamos con una pátina en tonos ocres y dorados. También hicimos dos ovejas y la cuna para el Niño Dios, que compramos hechas pero las trabajamos con la misma técnica para unificar la escena.
El resultado es algo diferente y a la vez agradable en el presbiterio del nuevo templo, a la vez que ayuda a la comunidad a meditar sobre el misterio del Dios hecho hombre y la Sagrada Familia que nos preparamos a celebrar próximamente.





