FERRÉ, BUENOS AIRES. Más de 130 docentes se reunieron en la EAS Ferré para esta enriquecedora experiencia de formación educativa.

Don Bosco siempre presenteFERRÉ, BUENOS AIRES. Se hizo la edición del encuentro de docentes que se realizara en Córdoba a principios de mes, ahora en la zona Litoral Sur.

El viernes 19 y el sábado 20 de agosto nos reunimos en la Escuela Agrotécnica Salesiana de Ferré 138 docentes de la zona Litoral Sur de la Inspectoría para compartir una enriquecedora experiencia de formación educativa que nos inyectó una fuerte corriente de ánimo y esperanza para nuestra tarea cotidiana.

Participamos docentes y directivos de las obras salesianas de Concepción del Uruguay (ER), Paraná (ER), Santa Fe (SF), Funes (SF), Domingo Savio y Sagrado Corazón (Rosario), San José (Rosario), San Nicolás (BA) y EAS Ferré (BA).

El encuentro fue coordinado por el Equipo del Servicio Educativo Inspectorial, a cargo del P. Adrián Botta y Miriam Arce, y dictado por la Dra. en Historia Gabriela Peña de la ciudad de Córdoba y la docente Fernanda Essterio de Alta Gracia.

El tema fue “Escuelas, alumnos y educadores resilientes en clave de espiritualidad salesiana”. Abordamos el paralelismo entre Resiliencia y Sistema Preventivo. Reconocimos qué es la Resiliencia en la educación, compartimos las experiencias de cada casa referidas a la vulnerabilidad de instituciones, personal y/o alumnos, descubrimos los puntos en común entre resiliencia y salesianidad, y revisamos nuestra propia dinámica escolar.

El marco campestre de la EAS Ferré se prestó para las reflexiones, las caminatas, el olor a campo, la ausencia de estrés, aunque agosto se hizo sentir con su viernes de viento nublado frío y lluvioso y su sábado de sol y helada que blanqueó los pastos de la pampa.

Además nos acompañaron, como siempre sucede en Ferré, el dulce de leche de la EAS, los quesos, los fiambres elaborados allí y el clima de escuela rural distendida entre los arcos y las rejas del edificio de estilo colonial de 1925.

Todos volvimos a nuestras ciudades y a nuestras casas salesianas impregnados de la esperanza de ser mejores, de crecer, de aprovechar las crisis, de superar nuestras debilidades y afirmarnos en nuestras fortalezas. Para contagiar vida y alegría y sabernos transformadores de los chicos de nuestras escuelas salesianas.