SAN JUAN. Una fuerte vivencia de retiro llenó los corazones de la Familia Salesiana de Cuyo a principios de octubre.
Siendo la misión principal de la familia salesiana atender a la juventud y buscar su salvación, es necesario que sus integrantes sientan en su corazón la estrecha relación de Dios con el ser humano al punto de estabilizar esa relación en el interior para transmitirla a la juventud. Es muy difícil para un católico tener una visión de Dios cuando se despoja a su religión de lo sobrenatural. Tener presente la imagen del Dios que nos ama entrañablemente, un Dios que había pensado en nosotros desde la eternidad.
Todo esto se obtuvo a través de un retiro espiritual bien planificado cuyo lema fue “Señor Padre y Dueño de mi vida” y que buscó a través del guión, las Sagradas Escrituras y el Evangelio nuestra pertenencia a Dios y su presencia estabilizada en nuestros corazones..
Esta extraordinaria vivencia se hizo realidad el domingo 2 de octubre en el colegio Don Bosco y de la cual participaron miembros de la familia salesiana de Cuyo y personas piadosas de otras comunidades. Hubo participantes de Mendoza, Las Heras, Rodeo del Medio y San Juan.
Desde luego no faltó la camaradería expresada en los momentos dedicados a la alimentación desayuno, almuerzo y merienda. La música, el canto y los elementos audiovisuales en forma vídeos alusivos a cada tema fueron dando sustento a esa evangelización que penetra en los espíritus. La meditación personal tuvo tambien su tiempo y espacio arrullado por la brisa primaveral de un día luminoso como son los días sanjuaninos por los pórticos y patios del colegio.
Quizás lo más tocante haya resultado la adoración al Santísimo Sacramento en la Capilla, instalado al alcance de nuestras manos en medio de una rueda de adoradores. Ese Dios amoroso y misericordioso que se materializa a nuestra naturaleza lo tenemos allí. Antes de la bendición el Padre Daniel paseó el cuerpo de Jesucristo con la custodia, permitiendo que algunos incluso lo pudieran tocar. Los rostros de los fieles se iluminan, se hacen expresivos reflejando emocionados su fe y Esperanza. Las plegarias cantadas arrancaron lágrimas. No hay reacción más apropiada para quien nos halaga con su amor infinito.
Todo culminó con la Misa y la Bendición de María Auxiliadora, toque bien salesiano para un retiro de espiritualidad que dejó huellas profundas en los corazones.





